{"id":505,"date":"2012-07-12T12:17:18","date_gmt":"2012-07-12T12:17:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/?page_id=505"},"modified":"2012-07-12T16:20:46","modified_gmt":"2012-07-12T16:20:46","slug":"la-vida-divina-capitulo-viii-los-metodos-del-conocimiento-vedantico","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/la-vida-divina-capitulo-viii-los-metodos-del-conocimiento-vedantico\/","title":{"rendered":"LA VIDA DIVINA. Cap\u00edtulo VIII: &#8211; Los M\u00e9todos del Conocimiento Ved\u00e1ntico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Este Yo secreto de todos los seres no es aparente, sino que es visto por medio de la raz\u00f3n suprema, la sutil, por aquellos que tienen la visi\u00f3n sutil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Katha Upanishad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero cu\u00e1l es, entonces, el trabajo de este Sachchidananda en el mundo y mediante qu\u00e9 proceso de las cosas son, las relaciones entre aqu\u00e9l y el ego que lo figura, primero formadas, y despu\u00e9s llevadas a su consumaci\u00f3n?. Pues de esas relaciones y del proceso que sigan depende la filosof\u00eda y pr\u00e1ctica totales de una vida divina para el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos a la concepci\u00f3n y al conocimiento de una existencia divina por superaci\u00f3n de la evidencia de los sentidos y penetrando m\u00e1s all\u00e1 de las paredes de la mente f\u00edsica. En la medida en que nos confinamos en el sentido-evidencia y en la conciencia f\u00edsica, nada podemos concebir y nada podemos conocer salvo el mundo material y sus fen\u00f3menos. Mas ciertas facultades en nosotros capacitan a nuestra mentalidad para llegar a concepciones que podemos ciertamente deducir, -por racionalizaci\u00f3n o por variaci\u00f3n imaginativa-, de los hechos del mundo f\u00edsico tal como los vemos, pero que no se hallan acreditadas por ning\u00fan dato puramente f\u00edsico ni experiencia f\u00edsica alguna. El primero de estos instrumentos es la raz\u00f3n pura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La raz\u00f3n humana tiene una doble acci\u00f3n, mixta o dependiente y pura o soberana. La raz\u00f3n acepta una acci\u00f3n mixta cuando se limita al c\u00edrculo de nuestra experiencia sensible, admite su ley como verdad final y se preocupa solamente del estudio del fen\u00f3meno, vale decir, de las apariencias de las cosas en sus relaciones, procesos y utilidades. Esta acci\u00f3n racional es incapaz de conocer lo que es, s\u00f3lo conoce lo que aparenta ser, carece de plomada con la que poder sondar las profundidades del ser, s\u00f3lo puede explorar el campo del acontecer. La raz\u00f3n por otra parte, afirma su acci\u00f3n pura, cuando acepta nuestras experiencias sensibles como punto de partida pero reh\u00fasa estar limitada por ellas; mira detr\u00e1s de las mismas, juzga, trabaja con su propia ley y pugna por arribar a conceptos generales e inalterables que se adhieran, no a las apariencias de las cosas, sino a lo que est\u00e1 detr\u00e1s de sus apariencias. Puede arribar a su resultado mediante apreciaci\u00f3n directa pasando de inmediato de la apariencia a lo que est\u00e1 detr\u00e1s de ella y en ese caso, el concepto al que se arrib\u00f3 puede parecer resultado de la experiencia sensoria y dependiente de ella aunque en realidad se trate de una percepci\u00f3n de la raz\u00f3n actuando con su propia ley. Mas las percepciones de la raz\u00f3n pura pueden tambi\u00e9n \u2014y \u00e9sta es su m\u00e1s caracter\u00edstica acci\u00f3n\u2014 usar la experiencia de la que parten como mera excusa y dejarla muy atr\u00e1s antes de llegar a su resultado, tan lejos que el resultado puede parecer el contrario directo de lo que nuestra experiencia sensoria desea dictarnos. Este movimiento es leg\u00edtimo e indispensable, debido, no solo a que nuestra experiencia normal \u00fanicamente cubre una peque\u00f1a parte del hecho universal, sino a que tambi\u00e9n, dentro de los l\u00edmites de su propio campo, usa instrumentos que son defectuosos y nos dan falsos pesos y medidas. Nuestra experiencia normal debe ser superada, mantenida a distancia, y su insistencia negada a menudo si hemos de arribar a m\u00e1s adecuadas concepciones de la verdad de las cosas. Corregir los errores del Sentido-mente mediante el uso de la raz\u00f3n es uno de los m\u00e1s valiosos poderes desarrollados por el hombre y la causa principal de su superioridad entre los seres terrestres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El completo uso de la raz\u00f3n pura nos trae finalmente del conocimiento f\u00edsico al metaf\u00edsico. Pero los conceptos del conocimiento metaf\u00edsico no satisfacen en s\u00ed mismos plenamente la demanda de nuestro ser integral. En verdad, son enteramente satisfactorios para la raz\u00f3n pura, porque son la sustancia misma de nuestra existencia. Pero nuestra naturaleza ve las cosas siempre a trav\u00e9s de dos ojos, pues los ve dobles, como idea y como hecho, y por lo tanto, todo concepto es incompleto para nosotros, y para una parte de nuestra naturaleza, casi irreal hasta que sucede una experiencia. Pero las verdades que est\u00e1n ahora en cuesti\u00f3n, son de un orden no sujeto a nuestra experiencia normal. Est\u00e1n, en su naturaleza, \u00abm\u00e1s all\u00e1 de la percepci\u00f3n de los sentidos pero aprehensibles por la percepci\u00f3n de la raz\u00f3n\u201d. Por lo tanto, es necesaria alguna otra facultad de la experiencia por la que pueda ser lograda la demanda de nuestra naturaleza y esto s\u00f3lo puede llegar, dado que estamos tratando con lo supraf\u00edsico, mediante una extensi\u00f3n de la experiencia psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cierto sentido, toda nuestra experiencia es psicol\u00f3gica, dado que incluso lo que recibimos mediante los sentidos carece de significado y valor para nosotros hasta que es traducido en los t\u00e9rminos del sentido-mente, el Manas de la terminolog\u00eda filos\u00f3fica hind\u00fa. Manas, dicen nuestros fil\u00f3sofos, es el sexto sentido. M\u00e1s nosotros incluso podemos decir que es el \u00fanico sentido y que los otros, vista, o\u00eddo, tacto, olfato, gusto son meramente especializaciones del sentido-mente, el cual, aunque normalmente usa los \u00f3rganos-sensorios como base de su experiencia, a\u00fan los supera y es capaz de una experiencia directa ajustada a su propia acci\u00f3n inherente. El sentido-mente, como resultado de la experiencia psicol\u00f3gica, -al igual que las cogniciones de la raz\u00f3n-, es capaz en el hombre de una doble acci\u00f3n, mixta o dependiente y pura o soberana. Su acci\u00f3n mixta tiene lugar com\u00fanmente cuando la mente busca llegar a ser consciente del mundo externo, del objeto; la acci\u00f3n pura, cuando busca llegar al conocimiento de s\u00ed mismo, del sujeto. En la primera actividad, es dependiente de los sentidos, y forma sus percepciones de acuerdo con sus evidencias; en la \u00faltima, act\u00faa en s\u00ed misma y es consciente de las cosas directamente por una suerte de identidad con ellas. De esa manera somos conscientes de nuestras emociones; somos conscientes de la ira, -como agudamente se ha dicho-, porque llegamos a ser la ira. As\u00ed somos conscientes de nuestra propia existencia, y aqu\u00ed, la naturaleza de la experiencia como conocimiento por identidad, se torna aparente. En realidad, toda experiencia es, en su naturaleza secreta, conocimiento por identidad; pero su verdadero car\u00e1cter se nos oculta pues nos hemos separado del resto del mundo por exclusi\u00f3n, por distinci\u00f3n de nosotros mismos como sujeto y todo lo dem\u00e1s como objeto, y nos vemos compelidos a desarrollar procesos y \u00f3rganos por los que nuevamente podamos entrar en comunicaci\u00f3n con todo cuanto hemos excluido. Hemos de sustituir el conocimiento directo a trav\u00e9s de la identidad consciente por un conocimiento indirecto que parece ser causado por contacto f\u00edsico y simpat\u00eda mental. Esta limitaci\u00f3n es una creaci\u00f3n fundamental del ego y una muestra de la manera en que ha procedido en todo, partiendo de una falsedad original y cubriendo la correcta verdad de las cosas con falsedades contingentes que para nosotros llegan a ser las verdades pr\u00e1cticas de la relaci\u00f3n con el mundo exterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta naturaleza del conocimiento mental y sensorio, -tal como actualmente est\u00e1 organizado en nosotros-, se sigue que no hay necesidad inevitable en nuestras limitaciones existentes. Son el resultado de una evoluci\u00f3n en la que la mente se ha acostumbrado a depender de ciertos funcionamientos fisiol\u00f3gicos y de sus reacciones como sus medios normales para entrar en relaci\u00f3n con el universo material. Por lo tanto, aunque la regla es que cuando buscamos llegar a ser conscientes del mundo externo, hemos de obrar as\u00ed, indirectamente a trav\u00e9s de los \u00f3rganos-sensorios, y podemos experimentar solo, tanta parte de la verdad acerca de las cosas y de los hombres como los sentidos nos transmitan, con todo esta regla es meramente la regularidad de un h\u00e1bito dominante. Es posible para la mente, -y ser\u00eda natural para ella, si pudiera ser persuadida a liberarse de su consentimiento al dominio de la materia-, tomar conocimiento directo de los objetos de sensaci\u00f3n sin el auxilio de los \u00f3rganos-sensorios. Esto es lo que sucede en experimentos hipn\u00f3ticos y fen\u00f3menos psicol\u00f3gicos afines. Porque nuestra conciencia en vigilia est\u00e1 determinada y limitada por el equilibrio entre la mente y la materia elaborado por la vida en su evoluci\u00f3n, este conocimiento directo es com\u00fanmente imposible en nuestro ordinario estado de vigilia y por lo tanto ha de causarse lanzando a la mente en vigilia dentro de un estado de sue\u00f1o que libere a la mente verdadera o subliminal. La mente es entonces capaz de afirmar su verdadero car\u00e1cter como el omni-suficiente y \u00fanico sentido, y libre de aplicar a los objetos de la sensaci\u00f3n, su acci\u00f3n pura y soberana en lugar de la mixta y dependiente. No es esta extensi\u00f3n de la facultad realmente imposible sino s\u00f3lo m\u00e1s dif\u00edcil en nuestro estado de vigilia, \u2014tal y como es sabido por todo aquel que ha sido capaz de ir lo bastante lejos en ciertos senderos de experimentaci\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La acci\u00f3n soberana del Sentido-mente puede emplearse para desarrollar otros sentidos adem\u00e1s de los cinco que ordinariamente usamos. Por ejemplo, es posible desarrollar el poder de apreciar con exactitud, sin medios f\u00edsicos, el peso de un objeto que sostenemos en nuestras manos. Aqu\u00ed la sensaci\u00f3n de contacto y presi\u00f3n se utiliza meramente como punto de partida, as\u00ed como los datos del sentido-experiencia son usados por la pura raz\u00f3n, mas no es en realidad el sentido del tacto el que da la medida del peso a la mente; descubre el valor correcto a trav\u00e9s de su propia percepci\u00f3n independiente y usa el tacto s\u00f3lo en orden a entrar en relaci\u00f3n con el objeto. Y as\u00ed como con la pura raz\u00f3n, y de igual manera con el sentido-mente, el sentido-experiencia puede usarse como mero primer punto desde el que se accede a un conocimiento que nada tiene que ver con los \u00f3rganos-sensorios y a menudo contradice sus evidencias; tampoco est\u00e1 la extensi\u00f3n de la facultad limitada solo a exterioridades y superficies. Es posible, una vez que hayamos entrado por cualquiera de los sentidos en relaci\u00f3n con un objeto externo, aplicar de igual modo el Manas para llegar a ser consciente de los contenidos del objeto, por ejemplo, recibir o percibir los pensamientos o sentimientos de otros sin ayuda de sus manifestaciones orales, gestos, acciones o expresiones faciales, e incluso en contradicci\u00f3n con estos datos siempre parciales y a menudo enga\u00f1osos. Finalmente, mediante la utilizaci\u00f3n de los sentidos interiores, \u2014vale decir, de los sentido-poderes, en s\u00ed mismos, en su actividad puramente mental o sutil como diferenciada de la f\u00edsica que es s\u00f3lo una elecci\u00f3n, a los fines de la vida externa, de su acci\u00f3n total y general\u2014, podemos ser capaces de tomar conocimiento de sentido-experiencias, de apariencias e im\u00e1genes de cosas distintas de las que pertenecen a la organizaci\u00f3n de nuestro entorno material. Todas estas extensiones de la facultad, -aunque recibidas con vacilaci\u00f3n e incredulidad por la mente f\u00edsica, porque son anormales para el esquema habitual de nuestra vida y experiencia ordinarias, dif\u00edciles de poner en acci\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s dif\u00edciles de sistematizar, as\u00ed como de ser capaz de hacer de ellas un conjunto ordenado y \u00fatil de instrumentos-, deben con todo admitirse dado que son el invariable resultado de cualquier intento de ampliar el campo de nuestra conciencia superficialmente activa, ya sea mediante alg\u00fan tipo de no-ense\u00f1ado esfuerzo y casual efecto desordenado o sea mediante una pr\u00e1ctica cient\u00edfica y bien regulada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna de esas extensiones, sin embargo, conduce al objetivo que tenemos en mente, la experiencia psicol\u00f3gica de esas verdades que est\u00e1n \u00abm\u00e1s all\u00e1 de la percepci\u00f3n por el sentido pero aprehensibles mediante las percepciones de la raz\u00f3n\u201d, buddhigr\u00e1-hyam at\u00edndriyam . Ellas nos dan s\u00f3lo un m\u00e1s vasto campo de fen\u00f3menos, y medios m\u00e1s efectivos para la observaci\u00f3n de los fen\u00f3menos. La verdad de las cosas siempre escapa m\u00e1s all\u00e1 de lo sensorio. Sin embargo existe una sana regla inherente a la constituci\u00f3n misma de la existencia universal en el sentido de que donde existan verdades asequibles mediante la raz\u00f3n, debe existir, en alg\u00fan lugar del organismo poseedor de esa raz\u00f3n, un medio de arribar a ellas o de verificarlas mediante la experiencia. El \u00fanico medio que hemos dejado en nuestra mentalidad es una extensi\u00f3n de esa forma de conocimiento por identidad que nos da el conocimiento de nuestra propia existencia. En realidad, el conocimiento del contenido de nuestro yo est\u00e1 basado sobre un auto-conocimiento m\u00e1s o menos consciente, m\u00e1s o menos presente en nuestra concepci\u00f3n. O para colocar esto dentro de una f\u00f3rmula m\u00e1s gen\u00e9rica, el conocimiento del contenido est\u00e1 contenido en el conocimiento del continente. Si entonces podemos extender nuestra facultad del auto-conocimiento mental al conocimiento del Ser-en-s\u00ed que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 y fuera de nosotros, el Atman o Brahman de los Upanishads, podemos llegar a ser poseedores, en la experiencia, de las verdades que forman el contenido del Atman o Brahman en el universo. Es sobre esta posibilidad que se ha basado el Vedanta hind\u00fa. Ha buscado, a trav\u00e9s del conocimiento del Ser-en-s\u00ed, el conocimiento del universo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero siempre la experiencia mental y los conceptos de la raz\u00f3n han sido sostenidos por \u00e9sta, para ser, incluso en lo m\u00e1s alto, un reflejo de las identificaciones mentales y no la suprema identidad auto-existente. Hemos de ir m\u00e1s all\u00e1 de la mente y la raz\u00f3n. La raz\u00f3n activa de nuestra conciencia en vigilia es s\u00f3lo una mediadora entre el Todo subconsciente del que provenimos en nuestra evoluci\u00f3n hacia arriba y el Todo superconsciente hacia el que estamos impulsados por esa evoluci\u00f3n, El subconsciente y el superconsciente son dos diferentes formulaciones del mismo Todo. La palabra maestra del subconsciente es Vida, la palabra maestra del superconsciente es Luz. En el subconsciente, el conocimiento o conciencia est\u00e1 envuelto en la acci\u00f3n, pues la acci\u00f3n es la esencia de la Vida. En el superconsciente la acci\u00f3n reingresa en la Luz y ya nunca m\u00e1s contiene envuelto al conocimiento pues \u00e9ste est\u00e1 contenido en una conciencia suprema. El conocimiento intuitivo es aquel que es com\u00fan a ambos, y la base del conocimiento intuitivo es la identidad consciente o efectiva entre aquello que conoce y aquello que es conocido; es aquel estado de la auto-existencia com\u00fan en el que conocedor y conocido son uno a trav\u00e9s del conocimiento. Pero en el subconsciente la intuici\u00f3n se manifiesta en la acci\u00f3n, en la efectividad, y el conocimiento o identidad consciente est\u00e1 enteramente o m\u00e1s o menos oculto en la acci\u00f3n. En el superconsciente, por el contrario, -siendo la Luz la ley y el principio-, la intuici\u00f3n se manifiesta en su verdadera naturaleza como conocimiento emergiendo de la identidad consciente, y la efectividad de la acci\u00f3n es m\u00e1s bien el acompa\u00f1amiento o necesaria consecuencia y ya no una m\u00e1scara como el hecho primario. Entre estos dos estados la raz\u00f3n y la mente act\u00faan como intermediarias que capacitan al ser para liberar al conocimiento fuera de su aprisionamiento dentro del acto y prepararlo para reasumir su esencial primac\u00eda. Cuando el auto-conocimiento de la mente se aplica, tanto al continente como al contenido, al propio-yo y al otro-yo, se exalta en la luminosa identidad auto-manifiesta, la raz\u00f3n tambi\u00e9n se convierte en la forma del intuitivo conocimiento auto-luminoso. Este es el supremo estado posible de nuestro conocimiento cuando la mente se realiza en lo supramental.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal es el esquema del conocimiento humano sobre el cual las conclusiones del Vedanta m\u00e1s antiguo fueron construidas. Desarrollar los resultados a que llegaron sobre esta base los sabios antiguos no es mi objeto, pero es necesario pasar brevemente en revisi\u00f3n por algunas de sus conclusiones principales, tan lejos como ellas afecten al problema de la Vida divina con el que solo nosotros, estamos en el presente concernidos. Pues es en aquellas ideas que encontraremos la mejor base previa de eso que buscamos ahora reconstruir y aunque, como pasa con todo conocimiento, la vieja expresi\u00f3n sea sustituida hasta cierto punto por la nueva expresi\u00f3n para satisfacer a una mentalidad posterior y la vieja luz tenga que emerger en la nueva luz como el alba sucede al alba, a\u00fan es con el viejo tesoro como nuestro capital inicial o con tanto del mismo como podemos recuperar, que m\u00e1s ventajosamente continuaremos acumulando los beneficios m\u00e1s grandes en nuestro nuevo comercio con el siempre-inmutable y siempre-cambiante Infinito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sat Brahman, Existencia pura, indefinible, infinita, absoluta, es el \u00faltimo concepto al que arriba el an\u00e1lisis Ved\u00e1ntico en su criterio del universo, la fundamental Realidad que la experiencia Ved\u00e1ntica descubre detr\u00e1s de todo el movimiento y formaci\u00f3n que constituyen la realidad aparente. Es obvio que cuando planteamos esta concepci\u00f3n, vamos por entero m\u00e1s all\u00e1 de lo que nuestra conciencia ordinaria, nuestra experiencia normal contiene o representa. Los sentidos y el sentido-mente nada saben acerca de alguna existencia pura o absoluta. Todo lo que nos refiere de ella nuestro sentido-experiencia es forma y movimiento. Las formas existen, pero con una existencia que no es pura, sino siempre mixta, combinada, agregada, relativa. Cuando nos internamos en nosotros mismos, podemos deshacernos de la forma precisa pero no del movimiento, del cambio. La idea de la Materia en el Espacio, la idea de cambio en el Tiempo parecen ser la condici\u00f3n de la existencia. Ciertamente podemos decir, si nos place, que esto es existencia y que la idea de existencia en s\u00ed misma corresponde a una realidad no descubrible. A lo m\u00e1s, en el fen\u00f3meno del auto-conocimiento o detr\u00e1s de \u00e9l, a veces captamos una vislumbre de algo inm\u00f3vil e inmutable, algo que percibimos vagamente o imaginamos que somos, m\u00e1s all\u00e1 de toda vida y muerte, m\u00e1s all\u00e1 de todo cambio, formaci\u00f3n y acci\u00f3n. Aqu\u00ed est\u00e1 la \u00fanica puerta en nosotros que a veces se abre al esplendor de una verdad m\u00e1s all\u00e1 y, antes que se cierre otra vez, deja que un rayo nos toque, una luminosa intimaci\u00f3n que, si tenemos fuerza y firmeza, podemos mantener en nuestra fe y convertirla en un punto de partida para otro despliegue de la conciencia, diferente del sentido-mente, para el despliegue de la Intuici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues si examinamos con cuidado, descubriremos que la Intuici\u00f3n es nuestra primera maestra. La Intuici\u00f3n siempre est\u00e1 velada detr\u00e1s de nuestras operaciones mentales. La Intuici\u00f3n trae al hombre aquellos brillantes mensajes de lo Desconocido que son el principio de su conocimiento superior. La raz\u00f3n solo ingresa despu\u00e9s para ver qu\u00e9 provecho puede sacar de la brillante cosecha. La Intuici\u00f3n nos da la idea de algo detr\u00e1s y m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que conocemos y que parece ser lo que el hombre siempre persigue en contradicci\u00f3n con su raz\u00f3n inferior y toda su experiencia normal, y lo impulsa a formular esa percepci\u00f3n sin forma en las m\u00e1s positivas ideas de Dios, Inmortalidad, Cielo y el resto de ideas por las que pugnamos para expresarlas en la mente. Pues la Intuici\u00f3n es tan fuerte como la Naturaleza misma, de cuya alma ha surgido, y no se preocupa por las contradicciones de la raz\u00f3n o las negaciones de la experiencia. Sabe que es porque es, porque ella misma es de eso y ha venido de eso, y no lo someter\u00e1 al juicio de lo que meramente llega a acontecer y parecer (lo meramente transitorio y aparente). Lo que la Intuici\u00f3n nos dice no es tanto Existencia sino lo Existente, pues opera desde ese \u00fanico punto de luz en nosotros que le da su ventaja, que a veces abri\u00f3 la puerta de nuestro propio auto-conocimiento. El antiguo Veda capt\u00f3 este mensaje de la Intuici\u00f3n y lo formul\u00f3 en las tres grandes declaraciones de los Upanishads: \u201cYo soy El\u201d, \u201cT\u00fa eres Eso, \u00a1oh Swetaketu\u201d, \u201cTodo esto es el Brahman; este Ser es el Brahman\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues la Intuici\u00f3n, por la naturaleza misma de su acci\u00f3n en el hombre, trabajando como lo hace desde detr\u00e1s del velo, activa principalmente en sus partes menos iluminadas, menos articuladas, y servida delante del velo, en la exigua luz que es nuestra conciencia en vigilia, s\u00f3lo por instrumentos que son incapaces de asimilar plenamente sus mensajes, es incapaz de brindarnos la verdad en aquella forma ordenada y articulada que nuestra naturaleza exige. Antes que pueda efectuar alg\u00fan tipo de integraci\u00f3n del conocimiento directo en nosotros, tendr\u00eda que organizarse en nuestro ser superficial y tomar posesi\u00f3n all\u00ed de la parte rectora. M\u00e1s en nuestro ser superficial no est\u00e1 la Intuici\u00f3n, est\u00e1 la Raz\u00f3n, la cual est\u00e1 organizada y nos ayuda a ordenar nuestras percepciones, pensamientos y acciones. Por lo tanto la edad del conocimiento intuitivo representado por el temprano pensamiento Ved\u00e1ntico de los Upanishads, hubo de ceder su lugar a la edad del conocimiento racional; la Escritura inspirada dej\u00f3 sitio a la filosof\u00eda metaf\u00edsica, tal como despu\u00e9s la filosof\u00eda metaf\u00edsica cedi\u00f3 su lugar a la Ciencia experimental. El pensamiento intuitivo, que es un mensajero del superconsciente y por lo tanto nuestra suprema facultad, fue suplantado por la pura raz\u00f3n que es una suerte de suplente y pertenece a las alturas medias de nuestro ser; la pura raz\u00f3n, a su vez, fue suplantada, durante un tiempo, por la acci\u00f3n mixta de la raz\u00f3n que vive en nuestras llanuras y suaves elevaciones y no puede en su visi\u00f3n exceder el horizonte de la experiencia que la mente f\u00edsica y los sentidos, -o aquellos auxilios que podamos inventar para ellos-, puedan aportarnos. Y este proceso que parece ser un descenso, es en realidad un c\u00edrculo de progreso. Pues en cada caso la facultad inferior es compelida a absorber tanto como pueda asimilar de lo que la superior ya hab\u00eda dado, e intentar reestablecerlo mediante sus propios m\u00e9todos. Mediante dicho intento se agranda en su perspectiva y eventualmente llega a una m\u00e1s flexible y amplia auto-acomodaci\u00f3n a las facultades superiores. Sin esta sucesi\u00f3n e intento de asimilaci\u00f3n separada, nos ver\u00edamos obligados a permanecer bajo el dominio exclusivo de una parte de nuestra naturaleza, mientras el resto quedar\u00eda deprimido o indebidamente sometido, o separado en su campo y, por lo tanto, pobre en cuanto a su desarrollo. Con esta sucesi\u00f3n y separado intento el equilibrio es ajustado; una m\u00e1s completa armon\u00eda de nuestras partes de conocimiento se prepara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos esta sucesi\u00f3n en los Upanishads y en las filosof\u00edas indost\u00e1nicas subsiguientes. Los sabios del Veda y del Vedanta confiaron por entero en la intuici\u00f3n y en la experiencia espiritual. Es por error que a veces los eruditos hablan de grandes debates o discusiones en el Upanishad. Donde exista la apariencia de una controversia, no es por discusi\u00f3n, por dial\u00e9ctica ni por el uso del razonamiento l\u00f3gico del que procede, sino por comparaci\u00f3n de intuiciones y experiencias en las que la menos luminosa cede su lugar a la m\u00e1s luminosa, la m\u00e1s estrecha, m\u00e1s defectuosa o menos esencial a la m\u00e1s comprehensiva, m\u00e1s perfecta, m\u00e1s esencial. La pregunta formulada por un sabio a otro es: \u00ab\u00bfQu\u00e9 sabes t\u00fa?\u00bb no: \u00ab\u00bfQu\u00e9 piensas t\u00fa?\u00bb ni \u00ab\u00bfA qu\u00e9 conclusi\u00f3n ha llegado tu razonamiento?\u00bb. En ning\u00fan lugar de los Upanishads descubrimos huella alguna de razonamiento l\u00f3gico llamado en apoyo de las verdades del Vedanta. La intuici\u00f3n, parecen haber sostenido los sabios, solo debe ser corregida por una m\u00e1s perfecta intuici\u00f3n; el razonamiento l\u00f3gico no puede ser su juez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y con todo, la raz\u00f3n humana exige su propio m\u00e9todo de satisfacci\u00f3n. Por lo tanto, cuando empez\u00f3 la edad de la especulaci\u00f3n racionalista, los fil\u00f3sofos de la India, respetuosos de la herencia del pasado, adoptaron una doble actitud hacia la Verdad que buscaban. Reconocieron en el Sruti, los tempranos resultados de la Intuici\u00f3n, o como prefirieron llamarlo, de la inspirada Revelaci\u00f3n, una autoridad superior a la Raz\u00f3n. Pero al mismo tiempo partieron desde la Raz\u00f3n y comprobaron los resultados que \u00e9sta les dio, sosteniendo como v\u00e1lidas s\u00f3lo aquellas conclusiones que eran apoyadas por la suprema autoridad. De ese modo evitaron, hasta cierto punto, el acosador pecado de la metaf\u00edsica, la tendencia a batallar entre nubes debido a que se trata con palabras como si fuesen hechos imperativos en lugar de s\u00edmbolos que siempre han de ser cuidadosamente examinados y devueltos constantemente al sentido de lo que representan. Sus especulaciones tendieron al principio a acercar al centro a la m\u00e1s elevada y profunda experiencia, y procedieron con el consentimiento unido de las dos grandes autoridades, Raz\u00f3n e Intuici\u00f3n. No obstante, la tendencia natural de la Raz\u00f3n de hacer valer su propia supremac\u00eda triunf\u00f3, en efecto, sobre la teor\u00eda de su subordinaci\u00f3n. De ah\u00ed el surgimiento de conflictivas escuelas, cada cual fundada en la teor\u00eda del Veda, utilizando sus textos como arma contra las dem\u00e1s. Pues el supremo Conocimiento intuitivo ve las cosas en su totalidad, en su grandeza y detalles s\u00f3lo lados de la totalidad indivisible; su tendencia se orienta hacia la inmediata s\u00edntesis y la unidad del conocimiento. La Raz\u00f3n, por el contrario, procede mediante an\u00e1lisis y divisi\u00f3n, y ensambla sus hechos para formar un todo; pero en ese ensamblaje as\u00ed formado existen opuestos, anomal\u00edas, l\u00f3gicas incompatibilidades, y la tendencia natural de la Raz\u00f3n consiste en afirmar algunos y negar otros que est\u00e9n en conflicto con sus escogidas conclusiones de modo que pueda formar un sistema impecablemente l\u00f3gico. La unidad del primer conocimiento intuitivo se quebr\u00f3 de esa manera y el ingenio de los l\u00f3gicos siempre fue capaz de descubrir artificios, m\u00e9todos de interpretaci\u00f3n, modelos de valor variable, por los que los textos inconvenientes de la Escritura pudieran ser anulados en la pr\u00e1ctica, adquiriendo una entera libertad para su especulaci\u00f3n metaf\u00edsica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, las principales concepciones del m\u00e1s temprano Vedanta permanecieron en partes en los diversos sistemas filos\u00f3ficos y, de tanto en tanto, se hicieron esfuerzos por recombinarlas dentro de alguna imagen de la antigua universalidad y unidad del pensamiento intuitivo. Y detr\u00e1s del pensamiento de todo, diversamente presentado, sobrevivi\u00f3 como la concepci\u00f3n fundamental, Purusha, Atman o Sad Brahman, el puro Existente de los Upanishads, a menudo racionalizado dentro de una idea o estado psicol\u00f3gico, pero todav\u00eda por tando algo de su antiguo cargamento de inexpresable realidad. Cu\u00e1l sea la relaci\u00f3n del movimiento del devenir -que es lo que llamamos el mundo-, con esta Unidad absoluta, y c\u00f3mo el ego \u2013ya sea causa o consecuencia del movimiento-, puede retornar a ese verdadero Ser-en-s\u00ed, Divinidad o Realidad declarada por el Vedanta, \u00e9stas fueron las cuestiones especulativas y pr\u00e1cticas que siempre ocuparon el pensamiento de la India.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este Yo secreto de todos los seres no es aparente, sino que es visto por medio de la raz\u00f3n suprema, la sutil, por aquellos que tienen la visi\u00f3n sutil. 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