{"id":532,"date":"2012-07-12T12:55:42","date_gmt":"2012-07-12T12:55:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/?page_id=532"},"modified":"2012-07-12T17:04:31","modified_gmt":"2012-07-12T17:04:31","slug":"la-vida-divina-capitulo-xx-muerte-deseo-e-incapacidad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/la-vida-divina-capitulo-xx-muerte-deseo-e-incapacidad\/","title":{"rendered":"LA VIDA DIVINA. Cap\u00edtulo XX: &#8211; Muerte, Deseo e Incapacidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En el principio, todo estaba cubierto por el Hambre que es la Muerte; la Mente hizo eso por ella misma de modo que pudiera alcanzar la posesi\u00f3n del ser-en-s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brihadaranyaka Upanishad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es el Poder descubierto por el mortal que tiene la multitud de sus deseos de modo tal que pueda sostener todas las cosas; prueba el sabor de todos los alimentos y construye una casa para el ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rig Veda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro \u00faltimo capitulo hemos considerado la Vida desde el punto de vista de la existencia material, y la apariencia y actividad del principio vital en la Materia, y hemos razonado partiendo de los datos que ofrece esta evolutiva existencia terrestre. Pero es evidente que dondequiera pueda aparecer y como quiera pueda trabajar, bajo cualquier condici\u00f3n, el principio general debe ser el mismo por doquier. La Vida es la Fuerza universal que trabaja de tal modo para crear, dinamizar, mantener y modificar, incluso hasta el punto de disolver y reconstruir las formas sustanciales con el juego e intercambio mutuos de una energ\u00eda abierta o secretamente consciente como su car\u00e1cter fundamental. En el mundo material que habitamos la Mente est\u00e1 envuelta y subconsciente en la Vida, as\u00ed como la Supermente est\u00e1 envuelta y subconsciente en la Mente, y este instinto Vital con una envuelta Mente subconsciente est\u00e1, a su vez, envuelto en la Materia. Por lo tanto, la Materia es aqu\u00ed la base y el principio aparente; en el lenguaje de los Upanishads, Prithivi, el principio-Tierra, es nuestro fundamento. El universo material parte del \u00e1tomo formal sobrecargado de energ\u00eda, imbuido de la informe materia de un subconsciente deseo, voluntad e inteligencia. A partir de esta Materia aparente la Vida se manifiesta, y libera a partir de s\u00ed misma, por medio del cuerpo viviente, a la Mente que contiene aprisionada dentro de ella; la Mente, asimismo, todav\u00eda ha de liberar a partir de s\u00ed, a la Supermente oculta en sus actividades. Pero podemos concebir un mundo constituido de otro modo, en el que la Mente no est\u00e9 envuelta al principio sino que use conscientemente su innata energ\u00eda para crear originales formas de sustancia y que no sea, como aqu\u00ed, s\u00f3lo subconsciente al comienzo. Aunque la actividad de un mundo as\u00ed ser\u00eda muy diferente del nuestro, el veh\u00edculo intermedio de la operaci\u00f3n de esa energ\u00eda ser\u00eda siempre la Vida. La cosa en s\u00ed ser\u00eda la misma incluso si el proceso fuera enteramente invertido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas entonces se nos muestra de inmediato que as\u00ed como la Mente es s\u00f3lo una operaci\u00f3n final de la Supermente, de igual manera la Vida es s\u00f3lo una operaci\u00f3n final de la Conciencia-Fuerza de la cual la Real-Idea es la forma determinativa y el agente creador. La Conciencia que es Fuerza, es la naturaleza del Ser y este Ser consciente, manifestado como un creador Conocimiento-Voluntad, es la Real-Idea o Supermente. El Conocimiento-Voluntad supramental es la Conciencia-Fuerza que se hace operativa para la creaci\u00f3n de formas del ser unido en una ordenada armon\u00eda a la que damos el nombre de mundo o universo; de esa manera tambi\u00e9n la Mente y la Vida son la misma Conciencia-Fuerza, el mismo Conocimiento-Voluntad, pero operando para el mantenimiento de formas distintamente individuales en una suerte de demarcaci\u00f3n, oposici\u00f3n e intercambio en los que el alma, en cada forma del ser, estructura su vida y mente propias como si estuvieran separadas de los dem\u00e1s, aunque de hecho nunca est\u00e1n separadas sino que son el juego de la \u00fanica Alma, Mente, Vida en diferentes formas de su singular realidad. En otras palabras, as\u00ed como la Mente es la individualizadora operaci\u00f3n final de la omni-comprehensiva y omni-aprehendente Supermente, es decir, el proceso por el que su conciencia act\u00faa individualizada en cada forma desde el punto de asiento propio de ella y con las relaciones c\u00f3smicas que proceden desde ese punto de asiento, de igual manera la Vida es la operaci\u00f3n final por la que la Fuerza del Ser-Consciente, actuando a trav\u00e9s de la omni-posesora y omni-creadora Voluntad de la Supermente universal, mantiene e infunde energ\u00eda, constituye y reconstituye formas individuales, y act\u00faa en ellas como la base de todas las actividades del alma as\u00ed encarnada. La vida es la energ\u00eda del Divino gener\u00e1ndose continuamente en las formas como en una d\u00ednamo y no s\u00f3lo jugando con la resultante bater\u00eda de sus impactos en las circundantes formas de cosas sino tambi\u00e9n, a su vez, recibiendo ella misma los impactos procedentes de toda vida en derredor en la medida en que se esparcen y penetran la forma desde el exterior, desde el universo circundante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta visi\u00f3n, la Vida se presenta como forma de energ\u00eda de la conciencia intermediaria y apropiada a la acci\u00f3n de la Mente en la Materia; en un sentido, puede decirse que es un en\u00e9rgico aspecto de la Mente cuando crea y se relaciona no ya solo a ideas sino a mociones de fuerza y a formas de sustancia. Pero inmediatamente debe a\u00f1adirse que as\u00ed como la Mente no es una entidad separada, sino que tiene toda la Supermente detr\u00e1s y es la Supermente la que crea con la Mente s\u00f3lo como su individualizadora operaci\u00f3n final, de igual modo la Vida tampoco es una entidad o movimiento separados, pues tiene toda la Conciencia-Fuerza detr\u00e1s de ella en todas sus actividades y esa es la \u00fanica Conciencia-Fuerza que existe y act\u00faa en las cosas creadas. La Vida es s\u00f3lo su final operaci\u00f3n intermedia entre la Mente y el Cuerpo. Todo lo que decimos de la Vida debe, por lo tanto, ajustarse a las calificaciones que se suscitan de esta dependencia. En realidad no conocemos la Vida en su naturaleza ni en su proceso a menos que y hasta que seamos conscientes y crezcamos conscientes de esa Fuerza-Consciente que act\u00faa en ella, de la cual es s\u00f3lo el aspecto e instrumentaci\u00f3n externos. Entonces s\u00f3lo podemos percibir y ejecutar con conocimiento, &#8211;(como alma-formas individuales e instrumentos corporales y mentales del Divino)&#8211;, la voluntad de Dios en la Vida; s\u00f3lo entonces la Vida y la Mente pueden seguir senderos y movimientos de una siempre-en-aumento rectitud de la verdad en nosotros y en las cosas, mediante una constante disminuci\u00f3n de las tortuosas perversiones de la Ignorancia. As\u00ed como la Mente ha de unirse conscientemente con la Supermente de la que est\u00e1 separada por la acci\u00f3n de Avidya, de igual modo la Vida ha de llegar a ser consciente de la Fuerza-Consciente que opera en ella para sus fines y con un significado del cual la vida en nosotros, debido a que est\u00e1 absorbida en el mero proceso de vivir como nuestra mente est\u00e1 absorbida en el mero proceso de mentalizar la vida y la materia, est\u00e1 inconsciente en su oscurecida acci\u00f3n de modo que las sirve ciega e ignorantemente y no, como debe ser y ser\u00e1 en su liberaci\u00f3n y realizaci\u00f3n, luminosamente o con un auto-realizador Conocimiento, poder y bienaventuranza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, nuestra vida, debido a que est\u00e1 sometida a la oscurecida y divisora operaci\u00f3n de la Mente, ella misma est\u00e1 oscurecida y dividida, y padece toda esa sujeci\u00f3n a la muerte, limitaci\u00f3n, debilidad, sufrimiento y funcionamiento ignorante, de los cuales la limitada y restringida Mente-criatura es progenitora y causa. La fuente original de la perversi\u00f3n fue, ya hemos visto, la auto-limitaci\u00f3n del alma individual atada a la auto-ignorancia debido a que se considera, mediante una exclusiva concentraci\u00f3n, como auto-existente individualidad separada y considera toda la acci\u00f3n c\u00f3smica s\u00f3lo como se presenta ante su propia conciencia individual, conocimiento, voluntad, fuerza, disfrute y ser limitado en lugar de verse como forma consciente del Uno y abarcar toda conciencia, todo conocimiento, toda voluntad, toda fuerza, todo disfrute y todo ser como uno solo con el suyo propio. La vida universal en nosotros, obedeciendo esta directiva del alma cautiva en la mente, llega a ser aprisionada en una acci\u00f3n individual. Existe y act\u00faa como una vida separada con una insuficiente capacidad limitada que sufre y no abraza libremente el impacto y la presi\u00f3n de toda la vida c\u00f3smica que la rodea. Lanzada dentro del constante intercambio c\u00f3smico de Fuerza en el universo como una existencia pobre, limitada e individual, la Vida sufre al principio desamparadamente y obedece el gigantesco intercambio con s\u00f3lo una mec\u00e1nica reacci\u00f3n hacia todo aquello por lo que es atacada, devorada, disfrutada, usada, conducida. Pero tan pronto se desarrolla la conciencia, tan pronto la luz de su propio ser emerge de la inerte oscuridad del sue\u00f1o involutivo, la existencia individual llega a ser d\u00e9bilmente consciente del poder que hay en ella y busca, primero nerviosamente y luego mentalmente, dominar, usar y disfrutar el juego. Este despertar a el Poder en ella es el gradual despertar al ser (yo). Pues la Vida es Fuerza y la Fuerza es Poder y el Poder es Voluntad y la Voluntad es la actividad de la Conciencia-Maestra. La Vida en el individuo llega a ser cada vez m\u00e1s y m\u00e1s consciente en sus profundidades de que ella tambi\u00e9n es la Voluntad-Fuerza de Sachchidananda que es due\u00f1o del universo y ella aspira a ser individualmente due\u00f1a de su propio mundo. Realizar su propio poder y dominar al igual que conocer su mundo es, por lo tanto, el creciente impulso de toda vida individual; ese impulso es una caracter\u00edstica esencial de la creciente auto-manifestaci\u00f3n de lo Divino en la existencia c\u00f3smica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas aunque la Vida es Poder y el crecimiento de la vida individual significa el crecimiento del Poder individual, todav\u00eda el mero hecho de su ser, una dividida individualizada vida y fuerza, le impide llegar a ser realmente due\u00f1a de su mundo. Pues eso significar\u00eda ser due\u00f1a de la Omni-Fuerza, y es imposible para una conciencia dividida e individualizada con un dividido, individualizado y, por lo tanto, limitado poder y voluntad, ser due\u00f1a de la Omni-Fuerza; s\u00f3lo la Omni-Voluntad puede ser eso y el individuo s\u00f3lo puede serlo mediante el logro de llegar a ser nuevamente uno con la Omni-Voluntad y, por lo tanto, con la Omni-Fuerza. De otro modo, la vida individual en la forma individual debe siempre estar sujeta a los tres distintivos de su limitaci\u00f3n: Muerte, Deseo e Incapacidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte es impuesta a la vida individual por las condiciones de su propia existencia y por sus relaciones con la Omni-Fuerza que se manifiesta en el universo. Pues la vida individual es un juego particular de energ\u00eda especializada en constituir, mantener, dinamizar y finalmente disolver, cuando termina su utilidad, una de las mir\u00edadas de formas, las cuales todas sirven, cada una en su propio lugar, tiempo y \u00e1mbito, al juego total del universo. La energ\u00eda de la vida en el cuerpo ha de soportar el ataque de las energ\u00edas externas a ella en el universo; ha de atraerlas, alimentarlas y a su vez ser constantemente devorada por ellas. Todo la Materia, seg\u00fan el Upanishad, es alimento, y \u00e9sta es la f\u00f3rmula del mundo material: \u00abel comedor comiendo es a su vez comido\u201d. La vida organizada en el cuerpo est\u00e1 constantemente expuesta a la posibilidad de ser interrumpida por el ataque de la vida externa a ella o, al ser insuficiente su capacidad de devorar, o no satisfecha apropiadamente, o de no mediar el correcto equilibrio entre la capacidad de devorar y la capacidad o necesidad de proveer alimento para la vida exterior, es incapaz de protegerse, y es devorada o es incapaz de renovarse y, por lo tanto, desechada o destruida a trav\u00e9s del proceso de la muerte para una nueva construcci\u00f3n o renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00f3lo eso sino que, seg\u00fan el lenguaje del Upanishad, la fuerza-vital es el alimento del cuerpo y el cuerpo el alimento de la fuerza-vital; en otras palabras, la energ\u00eda vital en nosotros suministra el material por el que la forma se construye y constantemente se mantiene y se renueva, y al mismo tiempo usa constantemente la forma sustancial de s\u00ed misma que de esa forma crea y mantiene en la existencia. Si el equilibrio entre estas dos operaciones es imperfecto o est\u00e1 perturbado, o si el ordenado juego de las diferentes corrientes de fuerza-vital es arrancado de su engranaje, entonces se presentan la enfermedad y la decadencia, y comienza el proceso de desintegraci\u00f3n. Y la lucha misma por el dominio consciente e incluso el crecimiento de la mente hace m\u00e1s dif\u00edcil el mantenimiento de la vida. Pues hay una creciente demanda de energ\u00eda-vital en la forma, una demanda que radica en el exceso del sistema original de suministro y perturba el equilibrio original de oferta y demanda, y antes que pueda establecerse un nuevo equilibrio, se presentan m\u00faltiples des\u00f3rdenes hostiles a la armon\u00eda y a la prolongaci\u00f3n del mantenimiento de la vida; adem\u00e1s, el intento de dominio crea siempre una reacci\u00f3n correspondiente al entorno, que est\u00e1 lleno de fuerzas que tambi\u00e9n desean realizarse y, por lo tanto, son intolerantes, se alzan y atacan a la existencia que procura dominarlas. All\u00ed tambi\u00e9n se altera un equilibrio, se genera una lucha m\u00e1s intensa; aunque fuerte la vida dominante, a no ser que sea ilimitada o logre establecer una nueva armon\u00eda con su entorno, no puede siempre resistir y triunfar, pues debe un d\u00eda ser vencida y desintegrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, aparte de todas estas necesidades, existe la fundamental necesidad de la naturaleza y objeto de la corporizada vida misma, que consiste en buscar la experiencia infinita sobre una base finita; y dada la forma, &#8211;(la base por su misma organizaci\u00f3n limita la posibilidad de la experiencia)&#8211;, esto s\u00f3lo puede hacerse disolvi\u00e9ndola y buscando nuevas formas. Pues el alma, habi\u00e9ndose limitado una vez mediante la concentraci\u00f3n sobre el momento y el campo, es llevada a buscar nuevamente su infinitud mediante el principio de sucesi\u00f3n, sumando momento a momento y, de esa manera, almacenando una experiencia-Temporal que ella llama su pasado; en ese Tiempo se desplaza a trav\u00e9s de sucesivos campos, sucesivas experiencias o vidas, sucesivas acumulaciones de conocimiento, capacidad y disfrute, y todo esto lo retiene en la memoria subconsciente o superconsciente como su fondo de pasado adquirido en el Tiempo. Para este proceso el cambio de forma es esencial, y para el alma envuelta en el cuerpo individual, el cambio de forma significa disoluci\u00f3n del cuerpo por el cumplimiento de la ley y por la compulsi\u00f3n de la Omni-vida en el universo material, a su ley de suministro y demanda del material de la forma, a su principio de constante entrechoque y a la lucha de la vida corporizada para existir en un mundo de mutuo devorarse. Y esta es la Ley de la Muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es entonces la necesidad y justificaci\u00f3n de la Muerte, no como negaci\u00f3n de la Vida, sino como proceso de la Vida; la muerte es necesaria porque el eterno cambio de la forma es la \u00fanica inmortalidad a la que la finita sustancia viviente puede aspirar y el eterno cambio de la experiencia la \u00fanica infinitud que el alma finita, envuelta en el cuerpo viviente, puede lograr. Esta mutaci\u00f3n de la forma no puede admitirse que sea mera renovaci\u00f3n constante de la misma forma-t\u00edpica como la que constituye nuestra vida corporal entre el nacimiento y la muerte; pues a menos que la forma-t\u00edpica se modifique y la mente experimentadora sea proyectada dentro de nuevas formas en nuevas circunstancias de tiempo, lugar y entorno, no puede efectuarse la necesaria variaci\u00f3n de la experiencia que exige la naturaleza misma de la existencia en el Tiempo y el Espacio. Y es s\u00f3lo el proceso de la Muerte por disoluci\u00f3n en que la vida es devorada por la Vida, es s\u00f3lo la ausencia de libertad, la compulsi\u00f3n, la lucha, el dolor, la sujeci\u00f3n a algo que parece consistir en No-Ser, lo que hace que este necesario y salut\u00edfero cambio parezca terrible e indeseable para nuestra mentalidad mortal. Es el sentido de ser devorado, destruido, o forzado lo que constituye el aguij\u00f3n de la Muerte, y lo que ni siquiera la creencia en la personal supervivencia sobre la muerte puede eliminar por completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas este proceso es una necesidad de ese devorarse mutuamente que vemos que es la ley inicial de la Vida en la Materia. La Vida, dice el Upanishad, es Hambre que es Muerte, y mediante este Hambre que es Muerte, asanaya mrtyuh, ha sido creado el mundo material. Pues la Vida asume aqu\u00ed como molde la sustancia material, y la sustancia material es el Ser infinitamente dividido y procurando infinitamente agregarse; entre estos dos impulsos de infinita divisi\u00f3n y agregaci\u00f3n infinita, est\u00e1 constituida la existencia material del universo. El intento del individuo, del \u00e1tomo viviente, de mantenerse y agrandarse es el sentido total del Deseo; un f\u00edsico, vital, moral y mental aumento mediante una cada vez mayor experiencia omniabarcante, una cada vez mayor omni-abarcante posesi\u00f3n, absorci\u00f3n, asimilaci\u00f3n y disfrute, es el inevitable, fundamental e indestructible impulso de la Existencia, una vez dividida e individualizada con todo siempre secretamente consciente de su omni-abarcante y omniposeedora infinitud. El impulso de realizar esa secreta conciencia es la espuela del Divino c\u00f3smico, el deseo vehemente del corporizado Ser-en-s\u00ed (Yo) dentro de toda criatura individual; y es inevitable, justo y saludable que busque primero realizarlo en los t\u00e9rminos de la vida mediante un creciente desarrollo y expansi\u00f3n. En el mundo f\u00edsico esto s\u00f3lo puede hacerse aliment\u00e1ndose en el entorno, agrand\u00e1ndose a trav\u00e9s de la absorci\u00f3n de otros o de lo que los dem\u00e1s poseen; y esta necesidad es la justificaci\u00f3n universal del Hambre en todas sus formas. Lo que devora debe asimismo ser devorado; pues la ley de intercambio, de acci\u00f3n y reacci\u00f3n, de limitada capacidad y, por lo tanto, de extinguirse y sucumbir finalmente, gobierna toda la vida del mundo f\u00edsico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la mente consciente lo que todav\u00eda era s\u00f3lo hambre vital en la vida subconsciente, se transforma en formas superiores; el hambre en las partes vitales se convierte en anhelo de Deseo en la vida mentalizada, en tensi\u00f3n de la Voluntad en la vida intelectual o pensante. Este movimiento del deseo debe continuar hasta que el individuo haya crecido lo suficiente como para que pueda, al fin, ser due\u00f1o de s\u00ed mismo y, mediante creciente uni\u00f3n con el Infinito, poseedor de su universo. El Deseo es la palanca mediante la cual el divino principio-Vital, efect\u00faa su objetivo de autoafirmaci\u00f3n en el universo y el intento de extinguirlo en pro de la inercia es una negaci\u00f3n del divino principio-Vital, un Querer-no-ser que necesariamente es ignorancia; pues uno no puede dejar de ser individualmente excepto para ser infinitamente. El Deseo tambi\u00e9n solo puede cesar correctamente, convirti\u00e9ndose en deseo del infinito y satisfaci\u00e9ndose con un logro celestial y una satisfacci\u00f3n infinita en la omni-poseedora bienaventuranza del Infinito. Mientras tanto ha de progresar desde el tipo de una mutuamente devoradora hambre hacia el tipo de donante mutuo, de crecientemente jubiloso sacrificio de intercambio; -(el individuo se brinda a los otros individuos y los recibe en intercambio; el inferior se entrega al superior y el superior al inferior de modo que se realicen uno en el otro; lo humano se entrega a lo Divino y lo Divino a lo humano; el Todo en el individuo se entrega al todo en el universo y recibe su realizada universalidad como una recompensa divina)&#8211;. As\u00ed la ley del Hambre debe dar lugar progresivamente a la ley del Amor; la ley de la Divisi\u00f3n a la ley de la Unidad; la ley de la Muerte a la ley de la Inmortalidad. Esa es la necesidad, esa es la justificaci\u00f3n, esa la culminaci\u00f3n y auto-realizaci\u00f3n del Deseo que est\u00e1 actuando en el universo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esta m\u00e1scara de la Muerte que asume la Vida es producto del movimiento de la b\u00fasqueda finita en pro de la afirmaci\u00f3n de su inmortalidad, de modo que el Deseo es el impulso de la Fuerza del Ser individualizado en la Vida para afirmar progresivamente en los t\u00e9rminos de la sucesi\u00f3n del Tiempo y de la auto-extensi\u00f3n en el Espacio, en la estructura de lo finito, su Bienaventuranza infinita, el Ananda de Sachchidananda. La m\u00e1scara del Deseo que ese impulso asume proviene directamente del tercer fen\u00f3meno de la Vida, su ley de incapacidad. La Vida es una Fuerza infinita que trabaja en los t\u00e9rminos de lo finito; inevitablemente, a trav\u00e9s de su abierta acci\u00f3n individualizada en lo finito, su omnipotencia debe aparecer y actuar como una capacidad limitada y una parcial impotencia, aunque detr\u00e1s de todo acto del individuo, por m\u00e1s d\u00e9bil que sea, por m\u00e1s f\u00fatil que sea, por m\u00e1s titubeante que sea, debe estar la total presencia superconsciente y subconsciente de la infinita Fuerza omnipotente; sin esa presencia detr\u00e1s de ella, no puede producirse el menor movimiento singular en el cosmos; en su suma de acci\u00f3n universal cada singular acto y movimiento se desprende del mandato de la omnisciencia omnipotente que trabaja como la Supermente inherente a las cosas. Mas la individualizada fuerza-vital est\u00e1 limitada a su propia conciencia y plena de incapacidad; pues ha de trabajar no s\u00f3lo contra la masa de otras circundantes fuerzas-vitales individualizadas, sino tambi\u00e9n someterse al control y negaci\u00f3n por parte de la Vida infinita con cuya voluntad y tendencia totales su propia voluntad y tendencia pueden no coincidir de inmediato. Por lo tanto, la limitaci\u00f3n de la fuerza, el fen\u00f3meno de la incapacidad es la tercera de las tres caracter\u00edsticas de la Vida individualizada y dividida. Por otra parte, el impulso de auto-agrandamiento y omni-posesi\u00f3n permanece y de ning\u00fan modo significa medirse ni limitarse por el l\u00edmite de su actual fuerza o capacidad. De ah\u00ed que, del abismo existente entre el impulso de poseer y la fuerza de posesi\u00f3n, surja el deseo; pues de no haber tal discrepancia, si la fuerza siempre pudiese tomar posesi\u00f3n de su objeto, siempre alcanzase su fin con seguridad, el deseo no llegar\u00eda a existir sino s\u00f3lo una calma y auto-pose\u00edda Voluntad sin anhelos tal como es la Voluntad del Divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la fuerza individualizada fuera la energ\u00eda de una mente libre de la ignorancia, no tendr\u00eda lugar tal limitaci\u00f3n ni tal necesidad de deseo. Pues una mente no separada de la supermente, una mente de conocimiento divino conocer\u00eda la intenci\u00f3n, \u00e1mbito e inevitable resultado de todo acto y no anhelar\u00eda ni luchar\u00eda sino que pondr\u00eda en ejecuci\u00f3n una asegurada fuerza auto-limitada en orden al inmediato objetivo a la vista. Extendi\u00e9ndose m\u00e1s all\u00e1 del presente, incluso emprendiendo movimientos que no tienden a suceder de inmediato, con todo no estar\u00eda sujeta a deseo o limitaci\u00f3n. Pues los fallos del Divino son tambi\u00e9n actos de su omnisciente omnipotencia que conoce el tiempo y la circunstancia correctos para el inicio, las vicisitudes, los resultados inmediatos y finales de todas sus empresas c\u00f3smicas. La mente de conocimiento, al estar al un\u00edsono con la Supermente divina, participar\u00eda de esta ciencia y de este poder omni-determinante. Pero como hemos visto, la fuerza-vital individualizada aqu\u00ed es una energ\u00eda de la Mente individualizadora e ignorante, Mente que ha ca\u00eddo del conocimiento de su propia Supermente. Por lo tanto, la incapacidad es necesaria para sus relaciones en la Vida e inevitable en la naturaleza de las cosas; pues la omnipotencia pr\u00e1ctica de una fuerza ignorante incluso en una limitada esfera es inconcebible, dado que en esa esfera una fuerza tal se asentar\u00eda contra la actividad de la divina y omnisciente omnipotencia y desajustar\u00eda la fijada finalidad de las cosas, \u2014(una situaci\u00f3n c\u00f3smica imposible)&#8211;. Por lo tanto, la primera ley de la Vida es la lucha de las fuerzas limitadas que aumentan su capacidad mediante esa lucha bajo el \u00edmpetu conductor del deseo instintivo o consciente. As\u00ed como con el deseo, sucede igual con esta contienda; debe elevarse a una prueba de fuerza mutuamente auxiliadora, una lucha consciente de fuerzas hermanas en la que vencedor y vencido, o m\u00e1s bien el que influencia por la acci\u00f3n desde arriba y el que influencia por la replica de la fuerza desde abajo, deben ecu\u00e1nimemente ganar y crecer. Y esto nuevamente ha de convertirse a su debido tiempo, en el choque feliz del intercambio divino, el vigoroso abrazo del Amor reemplazando al convulso abrazo de la contienda. Con todo, la contienda es el principio necesario y saludable. La Muerte, el Deseo y la Contienda son la trinidad de la vida dividida, la triple m\u00e1scara del divino principio-Vital en su primer ensayo de autoafirmaci\u00f3n c\u00f3smica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el principio, todo estaba cubierto por el Hambre que es la Muerte; la Mente hizo eso por ella misma de modo que pudiera alcanzar la posesi\u00f3n del ser-en-s\u00ed. 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