{"id":964,"date":"2012-09-04T07:33:51","date_gmt":"2012-09-04T07:33:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/?page_id=964"},"modified":"2012-09-04T07:33:51","modified_gmt":"2012-09-04T07:33:51","slug":"la-vida-divina-capitulo-xxvi-la-serie-ascendente-de-la-sustancia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/la-vida-divina-capitulo-xxvi-la-serie-ascendente-de-la-sustancia\/","title":{"rendered":"LA VIDA DIVINA. Cap\u00edtulo XXVI: &#8211; La Serie Ascendente de la Sustancia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hay un yo que es de la esencia de la Materia \u2014hay otro yo interior de la Vida que llena al primero\u2014 hay otro yo interior de la Mente \u2014hay otro yo interior de la Verdad-Conocimiento\u2014 hay otro yo interior de Bienaventuranza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Taittiriya Upanishad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ellos ascienden a Indra como una escalera. En la medida en que uno sube cima tras cima, se torna claro lo mucho que aun queda por hacer. Indra trae la conciencia de Eso como meta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como un halc\u00f3n, como un milano El se posa sobre la Nave y la eleva; en Su chorro de movimiento \u00c9l descubre los Rayos, pues marcha portando sus armas: hiende al oc\u00e9ano agita las aguas; un gran Rey. \u00c9l declara el cuarto estado. Como un mortal que purifica su cuerpo, como un caballo-de-guerra que galopa a la conquista de riquezas, \u00c9l fluye llamando a trav\u00e9s de toda la envoltura y entra en estos vasos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rig Veda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si consideramos qu\u00e9 es lo que m\u00e1s nos representa la materialidad de la Materia, veremos que es su aspecto de solidez, de ser tangible, de resistencia creciente, de firme respuesta al contacto con la Sensaci\u00f3n. La sustancia parece m\u00e1s ciertamente material y real en proporci\u00f3n a como nos presenta una s\u00f3lida resistencia y en virtud de esa resistencia, una durabilidad de la forma sensible en la que nuestra conciencia pueda morar; en proporci\u00f3n a c\u00f3mo resulta m\u00e1s sutil, menos densamente resistente y menos duraderamente asible por el sentido, nos parece menos material. Esta actitud de nuestra conciencia ordinaria para con la Materia es s\u00edmbolo del objeto esencial para el cual ha sido creada la Materia. La sustancia mora dentro del estado material a fin de poder presentarse a la conciencia, a la cual tiene que entregar con ello im\u00e1genes duraderas, firmemente aprehensibles sobre las que la mente pueda apoyar y basar sus operaciones y a las que la Vida pueda manejar, con al menos, una relativa seguridad de permanencia en la forma sobre la que opera. Por lo tanto, en la antigua f\u00f3rmula V\u00e9dica, la Tierra, modelo de los estados m\u00e1s s\u00f3lidos de sustancia, fue aceptada como el nombre simb\u00f3lico del principio material. Por eso tambi\u00e9n el tacto o contacto es para nosotros la base esencial de Sensaci\u00f3n; todos los otros sentidos f\u00edsicos, gusto, olfato, o\u00eddo, vista, se basan en una serie de contactos cada vez m\u00e1s sutiles e indirectos entre el perceptor y lo percibido. Igualmente, en la clasificaci\u00f3n Sankhya de los cinco estados elementales de la Sustancia desde el \u00e9ter a la tierra, vemos que su caracter\u00edstica es una constante progresi\u00f3n desde lo m\u00e1s sutil hasta lo menos sutil de modo que en la c\u00faspide tenemos las vibraciones sutiles de lo et\u00e9reo y en la base la densidad m\u00e1s gruesa de la elemental condici\u00f3n terrena o s\u00f3lida. La Materia, por lo tanto, es la \u00faltima etapa conocida por nosotros en el progreso de la pura sustancia hacia una base de relaci\u00f3n c\u00f3smica, en la que la primera palabra no ser\u00e1 esp\u00edritu sino forma, y forma en su m\u00e1ximo desarrollo posible de concentraci\u00f3n, resistencia, imagen duraderamente densa, mutua impenetrabilidad, \u2014el punto culminante de la distinci\u00f3n, separaci\u00f3n y divisi\u00f3n\u2014. Esta es la intenci\u00f3n y car\u00e1cter del universo material; es la f\u00f3rmula de la consumada divisibilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hay, como debe haberla en la naturaleza de las cosas, una serie ascendente en la escala de la sustancia desde la Materia hasta el Esp\u00edritu, ella debe estar marcada por una progresiva disminuci\u00f3n de estas capacidades m\u00e1s caracter\u00edsticas del principio f\u00edsico y un progresivo incremento de las caracter\u00edsticas opuestas que nos conducir\u00e1n a la f\u00f3rmula de la pura auto-extensi\u00f3n espiritual. Esto es como decir que deben estar marcadas por cada vez menor esclavitud a la forma, por cada vez mayor sutileza y flexibilidad de sustancia y fuerza; por cada vez mayor \u00ednter-fusi\u00f3n, interpenetraci\u00f3n, poder de asimilaci\u00f3n, poder de intercambio, poder de variaci\u00f3n, transmutaci\u00f3n y unificaci\u00f3n. Apart\u00e1ndonos de la durabilidad de la forma marcharnos hacia la eternidad de la esencia; apart\u00e1ndonos de nuestro equilibrio en la persistente separaci\u00f3n y resistencia de la Materia f\u00edsica, nos acercamos al supremo equilibrio divino en la infinitud, unidad e indivisibilidad del Esp\u00edritu. Entre la tosca sustancia densa y la pura sustancia del esp\u00edritu \u00e9sta debe ser la fundamental antinomia. En la Materia, Chit o la Fuerza-Consciente se concentra cada vez m\u00e1s para resistir e imponerse ante las otras masas de la misma Fuerza-Consciente; en la sustancia del Esp\u00edritu, la pura conciencia se imagina libremente en su sensaci\u00f3n de s\u00ed misma con una indivisibilidad esencial y un constante intercambio unificador como f\u00f3rmula b\u00e1sica incluso del m\u00e1s diversificado juego de su propia Fuerza. Entre estos dos polos existe la posibilidad de una gradaci\u00f3n infinita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas consideraciones resultan de gran importancia cuando consideramos la posible relaci\u00f3n entre la vida divina y la mente divina del alma humana perfeccionada y el muy denso y aparentemente no-divino cuerpo o f\u00f3rma del ser f\u00edsico en que actualmente moramos. Esa f\u00f3rma es resultado de cierta relaci\u00f3n fija existente ente sensaci\u00f3n y sustancia, desde la cual comenz\u00f3 el universo material. Pero as\u00ed como esta relaci\u00f3n no es la \u00fanica relaci\u00f3n posible, de igual modo esa f\u00f3rma no es la \u00fanica f\u00f3rma posible. La vida y la mente pueden manifestarse en otra relaci\u00f3n con la sustancia y estructurar diferentes leyes f\u00edsicas, h\u00e1bitos distintos y mayores, incluso una distinta sustancia del cuerpo con una m\u00e1s libre acci\u00f3n de la sensaci\u00f3n, m\u00e1s libre acci\u00f3n de la vida, m\u00e1s libre acci\u00f3n de la mente. Muerte, divisi\u00f3n, mutua resistencia y exclusi\u00f3n entre las masas corporizadas de la misma fuerza-vital consciente son la f\u00f3rmula de nuestra existencia f\u00edsica; la estrecha limitaci\u00f3n del juego de los sentidos, la determinaci\u00f3n dentro de un peque\u00f1o c\u00edrculo del campo, duraci\u00f3n y poder de las obras-vitales, el oscurecimiento, el poco convincente movimiento, el interrumpido y restringido funcionamiento de la mente son el yugo que esa f\u00f3rmula expresada en el cuerpo animal ha impuesto sobre los principios superiores. Pero estas cosas no son el \u00fanico ritmo posible de la Naturaleza c\u00f3smica. Hay estados superiores, hay mundos superiores, y si por cualquier progreso del hombre y por cualquier liberaci\u00f3n de nuestra sustancia desde sus actuales imperfecciones, la ley de aquellos pudiese imponerse en esta forma e instrumento sensibles de nuestro ser, entonces puede existir incluso aqu\u00ed una actuaci\u00f3n f\u00edsica de la mente y del sentido divinos, una tarea f\u00edsica de la vida divina en la estructura humana y tambi\u00e9n en la evoluci\u00f3n sobre la tierra de algo que podemos llamar, un cuerpo divinamente humano. El cuerpo del hombre tambi\u00e9n puede alg\u00fan d\u00eda obtener su transfiguraci\u00f3n; la Madre-Tierra tambi\u00e9n puede revelar en nosotros su deidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso dentro de la f\u00f3rmula del cosmos f\u00edsico hay una serie ascendente en la escala de la Materia que nos conduce de lo m\u00e1s denso a lo menos denso, de lo menos sutil a lo m\u00e1s sutil. \u00bfD\u00f3nde alcanzamos el t\u00e9rmino supremo de esa serie, la m\u00e1s supra-et\u00e9rea sutileza de la sustancia material o formulaci\u00f3n de la Fuerza, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1? No es un Nihil, no es un vac\u00edo; pues no existe una cosa tal como vac\u00edo absoluto o nulidad real y lo que llamamos por ese nombre es simplemente algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la captaci\u00f3n de nuestro sentido, nuestra mente o nuestra conciencia m\u00e1s sutil. Tampoco es verdad que m\u00e1s all\u00e1 no hay nada, o que alguna sustancia et\u00e9rea de la Materia es el principio eterno; pues sabemos que la Materia y la Fuerza material son s\u00f3lo un resultado \u00faltimo de una Sustancia pura y una Fuerza pura en las que la conciencia est\u00e1 luminosamente auto-consciente y auto-poseedora y no como en la Materia perdida en s\u00ed misma en un sue\u00f1o inconsciente y en un movimiento inerte. \u00bfQu\u00e9 hay entonces entre esta sustancia material y esa sustancia pura? Pues no saltamos de una a la otra, no pasamos a un tiempo de lo inconsciente a la conciencia absoluta. Deben haber y hay toda una evoluci\u00f3n de grados entre la sustancia inconsciente y la auto-extensi\u00f3n completamente auto-consciente, al igual que entre el principio de la Materia y el principio del Esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos cuantos han sondeado estos abismos est\u00e1n dispuestos a testimoniar el hecho de que hay una serie de formulaciones (formas) cada vez m\u00e1s sutiles de la sustancia, que escapan y van m\u00e1s all\u00e1 de la f\u00f3rmula del universo material. Sin profundizar en asuntos que son demasiado ocultos y dif\u00edciles para nuestra actual investigaci\u00f3n, podemos decir, adhiri\u00e9ndonos al sistema sobre el que nos hemos basado, que estas gradaciones de la sustancia, &#8211;en un importante aspecto de su formulaci\u00f3n en series&#8211;, pueden verse, como se corresponden, con la ascendente serie de Materia, Vida, Mente, Supermente y esa otra divina triplicidad superior de Sachchidananda. En otras palabras, descubrimos que la sustancia en su ascensi\u00f3n, se basa en cada uno de estos principios y se torna sucesivamente un veh\u00edculo caracter\u00edstico para la dominante auto-expresi\u00f3n c\u00f3smica en cada una de sus series ascendentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed, en el mundo material, todo se funda en la f\u00f3rmula de la sustancia material. La Sensaci\u00f3n, la Vida, el Pensamiento se basan sobre lo que los antiguos llamaron Poder-Tierra, parten de \u00e9l, acatan sus leyes, acomodan sus actuaciones a este principio fundamental, se limitan por sus posibilidades y, si desarrollaran otras, incluso en ese desarrollo han de tener en cuenta la f\u00f3rmula original, su finalidad y su exigencia sobre la evoluci\u00f3n divina. La sensaci\u00f3n trabaja a trav\u00e9s de los instrumentos f\u00edsicos, la vida a trav\u00e9s del sistema-nervioso f\u00edsico y los \u00f3rganos vitales, la mente ha de construir sus operaciones sobre una base corporal, usando una instrumentaci\u00f3n material, aun en sus actividades mentales puras ha de tomar los datos as\u00ed derivados como campo y como el material sobre los cuales trabaja. No es preciso que en la naturaleza esencial de la mente, de la sensaci\u00f3n, de la vida, hayan de limitarse as\u00ed: pues los \u00f3rganos-sensorios f\u00edsicos no son los creadores de las percepciones-sensorias, sino que ellos mismos son la creaci\u00f3n, los instrumentos y aqu\u00ed una conveniencia necesaria de la sensaci\u00f3n c\u00f3smica; el sistema nervioso y los \u00f3rganos vitales no son los creadores de la acci\u00f3n y reacci\u00f3n de la vida, sino que ellos mismos son la creaci\u00f3n, los instrumentos y aqu\u00ed una necesaria conveniencia de la fuerza-Vital c\u00f3smica; el cerebro no es el creador del pensamiento, sino que \u00e9l mismo es la creaci\u00f3n, el instrumento y aqu\u00ed una necesaria conveniencia de la Mente c\u00f3smica. La necesidad entonces no es absoluta, sino teleol\u00f3gica; es el resultado de una divina Voluntad c\u00f3smica en el universo material que propende a plantear aqu\u00ed una relaci\u00f3n f\u00edsica entre la sensaci\u00f3n y su objeto, establece aqu\u00ed una f\u00f3rmula material y ley de la Fuerza-Consciente y crea mediante ella las im\u00e1genes f\u00edsicas del Ser-Consciente para servir de hecho inicial, dominante y determinante del mundo en que vivimos. No es una ley fundamental del ser sino un principio constructivo requerido por la intenci\u00f3n del Esp\u00edritu en orden a evolucionar en el mundo de la Materia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el grado siguiente de la sustancia el hecho inicial, dominante y determinante ya no es la fuerza y la forma de la sustancia sino la vida y el deseo consciente. Por lo tanto, el Mundo m\u00e1s all\u00e1 de este plano material debe ser un mundo basado en una consciente Energ\u00eda vital c\u00f3smica, una fuerza de b\u00fasqueda vital y una fuerza de Deseo y su auto-expresi\u00f3n, y no en una voluntad inconsciente o subconsciente que toma la forma de una energ\u00eda y una fuerza material. Todas las formas, cuerpos, fuerzas, movimientos-vitales, movimientos-sensorios, movimientos-del-pensamiento, desarrollos, culminaciones, auto-realizaciones de ese Mundo deben ser dominados y determinados por este hecho inicial de la Vida-Consciente al que la Materia y la Mente deben someterse, deben partir desde \u00e9l, basarse ambas en \u00e9l, limitarse o agrandarse seg\u00fan sus leyes, poderes, capacidades, limitaciones; y si la Mente procura desarrollar todav\u00eda posibilidades superiores, a\u00fan debe tener en cuenta la f\u00f3rmula vital original de la fuerza-deseo, su finalidad y su exigencia en cuanto a la manifestaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo ocurre con las gradaciones superiores. La siguiente en la serie debe ser gobernada por el dominante y determinante factor de la Mente. La sustancia debe haber llegado a ser lo bastante sutil y flexible como para asumir las formas que directamente le impone la Mente, para acatar sus operaciones, para subordinarse a su exigencia de auto-expresi\u00f3n y auto-realizaci\u00f3n. Las relaciones de sensaci\u00f3n y sustancia deben tambi\u00e9n tener una sutileza y flexibilidad correspondientes, y deben ser determinadas, no por las relaciones del \u00f3rgano f\u00edsico con el objeto f\u00edsico, sino de la Mente con la sustancia m\u00e1s sutil sobre la cual trabaja. La vida de ese Mundo ser\u00eda sirviente de la Mente en un sentido del cual nuestras d\u00e9biles operaciones mentales y nuestras limitadas, toscas y rebeldes facultades vitales no pueden tener una concepci\u00f3n adecuada. All\u00ed la Mente domina como la f\u00f3rmula original, su finalidad prevalece, su exigencia supera a todas las otras en la ley de la manifestaci\u00f3n divina. En una distancia a\u00fan superior, la Supermente \u2014o, entre medias, los principios controlados por ella\u2014 o, m\u00e1s arriba todav\u00eda, una pura Bienaventuranza, un puro Poder Consciente o puro Ser reemplazan a la Mente como principio dominante, e ingresamos en aquellos Ambitos de la existencia c\u00f3smica que para los antiguos videntes V\u00e9dicos eran los Mundos de la divina existencia iluminada y el fundamento de lo que denominaron Inmortalidad y que m\u00e1s tarde las religiones indias imaginaron, en figuras como Brahmaloka o Goloka, alguna suprema auto-expresi\u00f3n del Ser corno Esp\u00edritu en la que el alma liberada en su perfecci\u00f3n suprema posee la infinitud y beatitud de la Deidad eterna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principio que subyace en esta experiencia continuamente ascendente y en esta visi\u00f3n que se eleva m\u00e1s all\u00e1 de la formulaci\u00f3n material de las cosas es que toda existencia c\u00f3smica es una armon\u00eda compleja y no concluye con el alcance limitado de la conciencia en \u00e9l que la ordinaria mente humana y la vida est\u00e1n condenados a estar en prisi\u00f3n. El ser, la conciencia, la fuerza, la sustancia, descienden y ascienden una escalera de m\u00faltiples pelda\u00f1os, en cada uno de los cuales el ser tiene una m\u00e1s vasta auto-extensi\u00f3n, la conciencia una m\u00e1s amplia sensaci\u00f3n de su propio alcance, grandor y dicha, la fuerza una mayor intensidad y una m\u00e1s r\u00e1pida y bienaventurada capacidad, la sustancia ofrece una m\u00e1s sutil, pl\u00e1stica, boyante y flexible versi\u00f3n de su primera realidad. Pues lo m\u00e1s sutil es tambi\u00e9n lo m\u00e1s poderoso, \u2014uno podr\u00eda decir lo m\u00e1s verdaderamente concreto\u2014; es menos restringido que lo denso, tiene una mayor permanencia en su ser junto con mayor potencialidad, plasticidad y alcance en su devenir. Cada meseta de la ascensi\u00f3n a la cima del ser, da a nuestra experiencia en expansi\u00f3n un plano superior de nuestra conciencia y un mundo m\u00e1s rico para nuestra existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero c\u00f3mo afecta esta serie ascendente a las posibilidades de nuestra existencia material? No las afectar\u00eda para nada si cada plano de la conciencia, cada Mundo de la existencia, cada clase de sustancia, cada grado de fuerza c\u00f3smica estuviese segregado por entero de lo que precede y de lo que le sigue. Pero la verdad es lo opuesto; la manifestaci\u00f3n del Esp\u00edritu es una compleja trama y en el dise\u00f1o y modelo de un Principio entran todos los dem\u00e1s como elementos del todo espiritual. Nuestro Mundo material es el resultado de todos los dem\u00e1s Mundos, pues todos los otros Principios descendieron en la Materia para crear el universo f\u00edsico, y cada part\u00edcula de lo que llamamos Materia contiene a todos ellos impl\u00edcitos en s\u00ed misma; su acci\u00f3n secreta, como ya vimos est\u00e1 involucrada en cada momento de su existencia y en todo movimiento de su actividad. Y as\u00ed como la Materia es la \u00faltima palabra del Descenso Involutivo a lo Inconsciente, de igual manera es tambi\u00e9n la primera palabra del Ascenso; as\u00ed como los poderes de todos estos planos, mundos, clases, grados est\u00e1n envueltos en la existencia material, de igual manera todos son capaces de Evoluci\u00f3n por y a partir de ella. Es por esta raz\u00f3n que el ser material no empieza y termina con gases, compuestos qu\u00edmicos, fuerzas f\u00edsicas y movimientos, con nebulosas, soles y tierras, sino que evoluciona hacia el desarrollo de la vida, evoluciona hacia el desarrollo de la mente, debe evolucionar en su momento la supermente y los grados superiores de la existencia espiritual. La evoluci\u00f3n adviene mediante la incesante presi\u00f3n de los planos supra-materiales sobre lo material, compeli\u00e9ndo a la materia a liberar de s\u00ed sus principios y poderes que, de otro modo, concebiblemente habr\u00edan dormido aprisionados en la rigidez de la f\u00f3rmula material. Esto habr\u00eda sido aun as\u00ed improbable, dado que su presencia all\u00ed implica un prop\u00f3sito de liberaci\u00f3n; pero a\u00fan esta necesidad de abajo es en realidad ayudada en grado sumo por una semejante presi\u00f3n superior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta evoluci\u00f3n no puede terminar con la primera formulaci\u00f3n escasa de la vida, mente, supermente, esp\u00edritu, concedida a esos poderes superiores por el reluctante poder de la Materia. Pues en la medida que evolucionan, tal como despiertan, tal como llegan a ser m\u00e1s activos y \u00e1vidos de sus propias potencialidades, la presi\u00f3n sobre ellos de los planos superiores, &#8211;una presi\u00f3n envuelta en la existencia e \u00edntima conexi\u00f3n e interdependencia de los Mundos\u2014, debe tambi\u00e9n crecer en insistencia, poder y efectividad. Estos principios no s\u00f3lo deben manifestarse desde abajo en un calificado y restringido emerger, sino tambi\u00e9n desde arriba ellos deben descender con su caracter\u00edstico poder y plena florescencia posible dentro del ser material; la criatura material debe abrirse a un juego cada vez m\u00e1s amplio de sus actividades en la Materia, y todo cuanto se necesita es un recept\u00e1culo, un medio y unos instrumentos aptos. Eso lo aporta el cuerpo, la vida y la conciencia del hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente, si ese cuerpo, vida y conciencia estuviesen limitados a las posibilidades del cuerpo denso humano, que son todas las que aceptan nuestros sentidos f\u00edsicos y mentalidad f\u00edsica, habr\u00eda un estrech\u00edsimo marco para esta evoluci\u00f3n, y el ser humano no podr\u00eda esperar cumplir nada esencialmente mayor que su propio logro. Pero este cuerpo, como lo descubri\u00f3 la antigua ciencia oculta, no es todav\u00eda el todo de nuestro ser f\u00edsico; esta burda densidad no es toda nuestra sustancia. El antiqu\u00edsimo conocimiento Ved\u00e1ntico nos habla de cinco grados de nuestro ser: el material, el vital, el mental, el ideal y el espiritual o beat\u00edfico, y a cada uno de estos grados de nuestra alma le corresponde all\u00ed una clase de nuestra sustancia, una envoltura como se la denomin\u00f3 en el antiguo lenguaje figurativo. Una sicolog\u00eda posterior descubri\u00f3 que estas cinco envolturas de nuestra sustancia eran el material de los tres cuerpos, el f\u00edsico denso, el sutil y el causal, en todos los cuales el alma mora real y simult\u00e1neamente, aunque aqu\u00ed y ahora solo somos superficialmente conscientes del veh\u00edculo material. Pero es posible tambi\u00e9n llegar a ser conscientes en nuestros otros cuerpos y ello constituye de hecho levantar el velo entre ellos y consiguientemente entre nuestras personalidades f\u00edsica, ps\u00edquica e ideal que es la causa de aquellos fen\u00f3menos \u201cps\u00edquicos\u201d y \u201cocultos\u201d que en la actualidad empiezan a examinarse, aunque no en la proporci\u00f3n deseada y bastante desde\u00f1adamente, distando mucho todav\u00eda de ser debidamente explotados. Los antiguos Hatha-yoguis y T\u00e1ntricos de la India hace mucho tiempo que redujeron a una ciencia este tema de la vida y cuerpo humanos superiores. Descubrieron seis centros nerviosos de la vida en el cuerpo denso, correspondientes a los seis centros de la vida y la facultad mental en lo sutil, y tambi\u00e9n encontraron sutiles ejercicios f\u00edsicos mediante los cuales estos centros, ahora cerrados, pod\u00edan abrirse, ingresando el hombre en la vida ps\u00edquica superior apropiada a nuestra existencia sutil, pudiendo incluso destruirse las obstrucciones f\u00edsicas vitales a la experiencia del ser ideal y espiritual. Resulta significativo que un relevante resultado proclamado por los Hatha-yoguis para sus pr\u00e1cticas y verificado en muchos aspectos, fuese un control de la f\u00edsica fuerza-vital que los liberaba de algunos de los h\u00e1bitos ordinarios o de las as\u00ed llamadas leyes que seg\u00fan criterio de la ciencia oficial son inseparables de la vida en el cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de todos estos t\u00e9rminos de la antigua ciencia psicof\u00edsica est\u00e1 el \u00fanico gran hecho y ley de nuestro ser de que, cualquiera sea su temporal equilibrio de forma, conciencia y poder en esta evoluci\u00f3n material, detr\u00e1s de \u00e9l debe haber, y hay, una existencia mayor y verdadera de la cual \u00e9sta es s\u00f3lo el resultado externo y el aspecto f\u00edsicamente sensible. Nuestra sustancia no termina con el cuerpo f\u00edsico; este es s\u00f3lo el pedestal terreno, la base terrestre, el punto de partida material. As\u00ed como detr\u00e1s de nuestra mentalidad en vigilia hay \u00e1mbitos m\u00e1s amplios de la conciencia subconsciente y superconsciente de los que a veces tomamos conocimiento anormalmente, de igual modo detr\u00e1s de nuestro denso ser f\u00edsico hay otras y m\u00e1s sutiles clases de sustancia con una m\u00e1s refinada ley y mayor poder que sostienen al cuerpo m\u00e1s denso y los cuales, mediante nuestro ingreso dentro de los \u00e1mbitos de la conciencia pertenecientes a ellos pueden hacer que se imponga esa ley y poder sobre nuestra materia densa, y sustituir sus m\u00e1s puras, m\u00e1s elevadas y m\u00e1s intensas condiciones del ser por la tosquedad y limitaci\u00f3n de nuestra vida f\u00edsica, impulsos y h\u00e1bitos actuales. Si eso fuera as\u00ed, entonces nuestra evoluci\u00f3n hacia una m\u00e1s noble existencia f\u00edsica no limitada por las condiciones ordinarias del animal nacimiento, vida y muerte, de la dif\u00edcil alimentaci\u00f3n y facilidad de desorden y enfermedad y sujeci\u00f3n a pobres e insatisfechos anhelos vitales, deja de tener la apariencia de un sue\u00f1o y una quimera y llega a ser una posibilidad fundada sobre una verdad racional y filos\u00f3fica que est\u00e1 de acuerdo con todo el resto que hasta ahora conocimos, experimentamos o pudimos pensar acerca de la verdad abierta y secreta de nuestra existencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed ser\u00eda racionalmente; pues la no interrumpida serie de los Principios de nuestro ser y su \u00edntima conexi\u00f3n mutua es demasiado evidente como para que sea posible que uno s\u00f3lo de ellos est\u00e9 condenado y segregado mientras los dem\u00e1s son capaces de una liberaci\u00f3n divina. El ascenso del hombre desde lo f\u00edsico hasta lo supramental debe admitir la posibilidad de un correspondiente ascenso en las clases de sustancia hacia ese cuerpo ideal o causal que es apropiado para nuestro ser supramental, y la conquista de los principios inferiores por la supermente y su liberaci\u00f3n de ellos en una vida divina y en una mentalidad divina deben hacer posible tambi\u00e9n una conquista de nuestras limitaciones f\u00edsicas mediante el poder y principio de la sustancia supramental. Y esto significa la evoluci\u00f3n no s\u00f3lo de una irrestricta conciencia, de una mente y una sensaci\u00f3n no encerrada en los muros del ego f\u00edsico o limitadas a la pobre base del conocimiento ofrecido por los \u00f3rganos f\u00edsicos de la sensaci\u00f3n, sino un poder-vital liberado cada vez m\u00e1s de sus limitaciones mortales, una vida f\u00edsica apta para un habitante divino y, \u2014en el sentido no de apego o de restricci\u00f3n a nuestra estructura corp\u00f3rea actual sino de superaci\u00f3n de la ley del cuerpo f\u00edsico?, la conquista de la muerte, una inmortalidad terrena. Pues desde la Bienaventuranza divina, del Deleite original de la existencia, el Se\u00f1or de la Inmortalidad llega escanciando el vino de esa Bienaventuranza, el Soma m\u00edstico, en estas vasijas de mentalizada materia viviente; eterno y bello, \u00e9l entra en estas envolturas de la sustancia para la integral transformaci\u00f3n del ser y de la naturaleza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay un yo que es de la esencia de la Materia \u2014hay otro yo interior de la Vida que llena al primero\u2014 hay otro yo interior de la Mente \u2014hay otro yo interior de la Verdad-Conocimiento\u2014 hay otro yo interior &hellip; <a href=\"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/la-vida-divina-capitulo-xxvi-la-serie-ascendente-de-la-sustancia\/\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"sidebar-page.php","meta":{"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/964"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=964"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/964\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":965,"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/964\/revisions\/965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.lasegundafundacion.com\/wp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}